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Reseña Histórica

Academia Merici inicios 2Nuestros Inicios

En el año 1955, llegaron las Hermanas Ursulinas por invitación del Arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias Blanco, para establecer un instituto de enseñanza bilingüe, donde las jóvenes pudieran adquirir el inglés como segunda lengua sin salir del país.

El 15 de agosto de ese año, en la Quinta La Carlota de la Urbanización Campo Alegre en Caracas, se celebró de manera formal la instalación de las Hermanas Ursulinas.

El 16 de septiembre abrió sus puertas el Colegio con 120 alumnas desde Kínder hasta 4to. Grado.  Para el siguiente curso se abrió el 5to. y el 6to. Grados con lo que se completó la Primaria.

Luego se mudaron a una quinta situada en la 4ta. Transversal de Altamira y Avenida Don Bosco, para el funcionamiento del Pre-Escolar, Primaria y el Convento de las Hermanas.

En 1957 se abrió Bachillerato y las Hermanas adquirieron una casa que se llamó Merici, en la misma 4ta. Avenida.  Pre-Escolar y Primaria se mudaron a la Qta. Las Imeldas.  Para el año 1958, se hace la negociación de los terrenos en la Urbanización Cerro Verde en el Municipio El Hatillo, donde está actualmente localizado.

Para el año 1967, se muda a la nueva sede en Cerro Verde a los edificios de lo que es hoy  la sede de Primaria y el Convento. Bachillerato y Septiembre de 1989 Ángela Hall En septiembre del 2013 se construye el Sister Carmelita Hall edificación que alberga en el nivel inferior a Educación Inicial y en el nivel superior un salón de usos múltiples. Esta edificación se construye en reconocimiento a una gran mujer: Sister Carmelita Gouveia o.s.u., maestra compañera y amiga que durante 50 años nos acompañó contribuyendo en la formación Ursulina de Venezuela.

Sister Carmelita Gouveia fue una mujer cuyo SERVIAM se destacó como el eje de su vida, a través del amor a Jesús. Fiel reflejo de Santa Ángela. Poseía una capacidad extraordinaria de empatía con la cual, entre el llanto ajeno y la oración, conversaba y aconsejaba a los atribulados. Para ella ningún problema personal de otro era a destiempo. La oración era su forma de sellar y curar heridas y de guiar almas a su Dios. Era una mujer excepcional que ejemplificaba el consejo de su guía y fundadora de las hermanas Ursulinas: “Vivan en concordia, unidas con un solo corazón y un solo querer con lazos de unidad, ayudando, apreciando y soportando a sus hermanos en Jesucristo”

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